Una villa mediterránea con carácter, balcones frente al mar, montaña al fondo y un entorno tranquilo que invita al descanso. Tenía potencial, pero el interior no acompañaba: distribución poco funcional y acabados pasados de moda.
Hoy, este espacio está preparado para el alquiler vacacional: distribución abierta, zonas conectadas, luz natural optimizada, materiales resistentes, y mobiliario elegido para durar y encantar.
Nada de excesos: colores neutros, texturas cálidas, iluminación ambiental y detalles textiles que aportan vida sin complicar el mantenimiento.
Diseñado para funcionar: limpieza fácil, estética que destaca en fotos, soluciones pensadas para un uso frecuente.
Vila Montemar es un ejemplo de cómo la arquitectura, la luz y la textura pueden estar al servicio de un objetivo.
No rediseñamos la casa desde cero, simplemente liberamos su potencial — con respeto al espacio y a quienes lo van a habitar.